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Lisboa. Década del ´50. La micoteca del Instituto de Higiene y Medicina Tropical instalada en el edificio de la Cordoaria Nacional es una de las más extensas y completas de Europa. Incluye preparados, dibujos, microscopías y fotografías de una vasta colección de cepas micóticas procedentes de varios continentes. Su iniciador es el Dr. Augusto Salazar Leite, Profesor de Dermatología y Micología, que ha logrado acrecentarla y enriquecerla merced a sus relaciones internacionales e innumerables misiones sanitarias a los territorios portugueses de ultramar (1).
Había nacido en la Isla de San Nicolau de la Colonia de Cabo Verde en 1904 donde su padre el Dr. João Leite –médico militar- se encontraba en servicio. En 1931 se gradúa de médico en Lisboa para especializarse en Medicina Tropical en los Hospitales Civiles de esa ciudad (2). Pronto viaja a París para perfeccionarse en micología junto al Prof. Langeron y concurre al Hospital de Saint Louis donde profundiza sus estudios de dermatología con el Dr. Rivalier. Se suceden nuevos ciclos de perfeccionamiento en el Instituto Pasteur de Algeria, Londres, Amberes y a su regreso a Lisboa frecuenta los servicios de Dermaología de los Dres. Alvaro Lapa y Caeiro Carrasco (1).
Es así como en 1939 obtiene por concurso el primer lugar para Médico Analista de los Hospitales Civiles de Lisboa e ingresa en el laboratorio de Análisis Clínicos del Hospital de Sto. António dos Capuchos (2). En esa época es nombrado Profesor Auxiliar y poco más tarde Profesor Efectivo de la 5ta Cátedra de Dermatología y Micología del Instituto de Higiene y Medicina Tropical. Desde allí comienza a organizar numerosas misiones sanitarias al Africa subsahariana que se reflejan en decenas de trabajos científicos que versan fundamentalmente sobre micosis tropicales, treponematosis y lepra (1,3,4).
Estos temas, compartidos con sus pares de Latinoamérica y España lo vinculan al Colegio Ibero-Latinoamericano de Dermatología. En el II Congreso CILAD de Madrid de 1953 es nombrado Vicepresidente del Colegio y tres años más tarde, en el III Congreso en México es elegido Presidente del CILAD para el período 1957 - 1959. Son vicepresidentes los Dres. Luis Pierini (Argentina), Oswaldo Costa (Brasil), Xavier Vilanova (España) y lo acompaña el Dr. Francisco da Cruz Sobral en la Secretaría General (5,6).
En su gestión lleva a cabo una profunda reestructuración institucional. El CILAD, que hasta entonces era una agrupación de sociedades dermatológicas con un estatuto provisorio, se organiza en base a la asociación de sus miembros y no de entidades intermedias. Se aprueba una cuota anual lo cual le otorga independencia financiera. Dota al Colegio de su primer secretaría fija con residencia oficial en la Av. Da Libertade 90 de Lisboa (5,6). Crea la revista Dermatología Ibero-Latinoamericana, que se constituye en el primer órgano de difusión oficial, con el fin de difundir y preservar el acervo dermatológico de los países hispano-lusoparlantes. Aunque los recursos institucionales no son en principio suficientes para este proyecto, no duda en sufragar
personalmente los primeros números de esta publicación de aparición semestral (7). Estas propuestas son aprobadas en Asamblea General en el marco del IV Congreso CILAD que preside en las ciudades de Lisboa y Coimbra en mayo de 1959 (5,6). A propósito, recuerda un colega: “En la misma Lisboa hicimos, la Directiva entrante, la primera reunión. En ésta tuvimos la primera y gran sorpresa: El Profesor A. Salazar Leite, Presidente anterior, nos entregó a cada uno de nosotros el primer número, con magnífica presentación, de la Revista del CILAD, titulada Dermatología Ibero-Latino-Americana, costeada por él en su totalidad. A. Salazar Leite, además de gran Dermatólogo, era hombre de extraordinaria calidad humana” (8).
Siendo Director del Instituto de Higiene y Medicina Tropical y perito de lepra de la OMS continúa con sus campañas sanitarias que lo llevan a las islas de Cabo Verde, la Guinea Portuguesa, Angola y Mozambique. Comienza realizando un análisis poblacional exhaustivo, las vías de comunicación, el estado real de la ocupación sanitaria de las diferentes regiones. Su experiencia en este campo lo llevan a introducir cambios decisivos: brindar asistencia social y familiar con mejoras en la vivienda y alimentación, ayuda económica y trabajo compatible a los enfermos, además de una campaña educativa. Se estructura en las áreas endémicas una red de puestos sanitarios con unidades móbiles conectadas con los hospitales regionales que se fundan en el tratamiento ambulatorio con dapsona. Logra que los pacientes que antes procuraban esconderse, concurran espontáneamente a registrarse en los censos. Ellos mismos reconocen las ventajas de los nuevos tratamientos y se vuelven a su vez en activos elementos de propaganda de las campañas (9,10). Publica en Dermatología Ibero-Latinoamericana: “si quisiéramos hacer una apreciación general, puede decirse que, gracias al actual sistema, se encuentran en tratamiento, en todo el Africa al sur del Sahara, más de un millón de individuos” (9). Estas campañas se realizan durante varios años en los cuales es miembro de la delegación portuguesa de la ONU y Vicepresidente de la Comisión Técnica y Científica de la OTAN (1).
Su accionar no se limita a la medicina ya que se dedica muchos años al movimiento rotario, siendo presidente del Rotary Club de Lisboa, Gobernador Distrital del Rotary y llegando finalmente a ser miembro de la Dirección del Rotary International (11).
Por último, ninguna semblanza sería completa sin mencionar su afición por el deporte, en especial el fútbol y de la pasión por su club donde también llegó a ser presidente: el Sporting Clube de Portugal (12). |
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